jueves, 23 de abril de 2015

Espacio dedicado a la Memoria Histórica Audiovisual


ESPECIAL DE PAZ DE DIANA URIBE 
del 25 de diciembre 2013 especiales festivos Caracol, Historia del Mundo 
el programa de paz titulado Especiales de Paz. 

Recomendado para todos aquellos que aun sueñan con una verdad y con lo que para algunos solo sería una utopía, esa soñada la paz, la paz de nuestra Colombia. 

https://www.youtube.com/watch?v=hZY_PxhmPy4
 https://www.youtube.com/watch?v=hZY_PxhmPy4

DOCUMENTAL SOBRE FALSOS POSITIVOS (2009)

La Silla Vacía presenta el documental dirigido por Simone Bruno y Dado Carrillo sobre los llamados "falsos positivos".http://www.lasillavacia.com/labutaca/...
https://www.youtube.com/watch?v=Srxt7bGBsr4

BOJAYÁ: LA GUERRA SIN LÍMITES

El 2 de mayo de 2002, 80 personas murieron (entre ellos 48 menores) luego de que guerrilleros de las FARC lanzaran un cilindro bomba, 
https://www.youtube.com/watch?v=ZRsV8mwWA_w
https://www.youtube.com/watch?v=ZRsV8mwWA_w


NO HUBO TIEMPO PARA LA TRISTEZA

El documental No hubo tiempo para la tristeza cuenta por qué Colombia ha sido escenario de un conflicto armado durante más de 50 años y cómo los ciudadanos han sobrevivido a este largo periodo de violencia. 
https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w


EL SALADO: ROSTRO DE UNA MASACRE

El documental cuenta, mediante una serie de entrevistas con sobrevivientes y testigos, la versión de las víctimas de la masacre de El Salado ejecutada por paramilitares en Febrero de 2000 bajo el mando de Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Puppo, alias Jorge 40. La intención del documental es develar el rostro de las mas de 60 víctimas, escuchar sus relatos de primera mano respecto a lo que vivieron, trazar algunas trayectorias de vida y conocer sus reclamos y expectativas de justicia y reparación.
https://www.youtube.com/watch?v=OrSbzIt0-Us
https://www.youtube.com/watch?v=OrSbzIt0-Us


MEMORIA HISTÓRICA 

Publicado el 11/01/2013
Vídeo. Inauguración de la exposición sobre la Memoria Histórica en la sede del PSM, en Callao, Madrid.
Vistimas del Franquismo 
https://www.youtube.com/watch?v=-EY-YiZ8TSU
https://www.youtube.com/watch?v=-EY-YiZ8TSU


DEL OLVIDO A LA MEMORIA
Este es un video de los testimonios inéditos históricos de la represión  de la guerra civil española.
https://www.youtube.com/watch?v=l_LtZpV4etQ
https://www.youtube.com/watch?v=l_LtZpV4etQ




LA MEMORIA HISTÓRICA DEL PUEBLO RAIZAL DEL ARCHIPIÉLAGO DE SAN ANDRÉS, PROVIDENCIA Y SANTA CATALINA

LA MEMORIA HISTÓRICA DEL PUEBLO RAIZAL DEL ARCHIPIÉLAGO DE SAN ANDRÉS, PROVIDENCIA Y SANTA CATALINA   
Intentando dar una mirada a la localidad y a la búsqueda y reestructuración de la memoria histórica del pueblo raizal del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, expresaré en este espacio a mis compañeros de maestría este texto que quisiera compartir en donde expongo la situación histórica que han sufrido las islas.
Podemos incluir en toda esta problemática social mundial, la situación que acontece a nuestro aún Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, territorio expuesto a ultrajes por parte de naciones con deseos expansionistas y la lamentable pérdida de 75.000 kilómetros de mar, tras el inesperado resultado en la CIJ. Cabe resaltar los problemas que como población raizal presentan los naturales del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, antes y después del 19 de Noviembre del 2012, fecha en la que la Corte de la Haya profirió el fallo adverso a Colombia.
Conforme a la circunstancia, se ha incurrido en una violación a los derechos territoriales de los raizales del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, cuyo territorio de por sí ancestral se extiende en el Caribe Occidental y que hoy se encuentra desfragmentado por la decisión funesta del Alto Tribunal Internacional. Se puede señalar además, la violación del derecho a la autodeterminación y a la exigencia de un consentimiento previo de total libertad e información a la población raizal sobre la integridad de su territorio, sus recursos naturales que hoy sufren la mayor amenaza en su historia y el derecho a la seguridad alimentaria, el derecho al trabajo y a una vida digna; derechos que  debe proteger el gobierno colombiano y los entes encargados de la defensa y amparo de los derechos fundamentales para los grupos étnicos raizales como es el caso del Archipiélago.  
En primer lugar, es necesario resaltar la situación caótica que vive el Archipiélago luego de tan atroz sentencia, el quebranto a la identidad por parte de muchos de los nacidos en las islas, la evidente disminución de los recursos marítimos y pesqueros de los habitantes y el desasosiego por cómo proteger los intereses de los raizales como grupo étnico. Todas ellas han creando un ambiente tenso en el Archipiélago, logrando debilitar la concepción de derecho que una vez pensó el isleño tener y vale la pena decirlo, este grupo étnico se siente desprotegido tras ver sus territorios ancestrales y étnicos divididos en dos por un tratado que debía ser salomónico y no perjudicial para un pueblo ya bastante ignorado.
Al mismo tiempo, líderes de la comunidad raizal manifiestan que se encuentran en una situación de abandono por parte del Estado colombiano, algunos atribuyen esta situación a la mala administración sobre las islas y la invisibilidad del pueblo sanandresano en los acuerdos entre Colombia y toda Centroamérica. [1]
Todo ello alentado por la crisis económica del sector pesquero en las islas, cada vez son más los rizales que cambian su ocupación artesanal por un trabajo mal remunerado y en donde no tienen cabida, la comunidad étnica raizal de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; está condenada a la pérdida de sus raíces ancestrales con tales decisiones que no aseguran su legado en las islas. Para muchos de ellos el gobierno comete un etnocidio puesto que se ha cometido un mal manejo de su territorio sin contar con la aprobación ni la manifestación del grupo raizal en decisiones vitales para las islas.        
Recapitulando, los derechos fundamentales del pueblo raizal han sido vulnerados, un hecho realmente paradójico al que debería presentárseles a los dueños legítimos del territorio raizal.  A su vez, muy pocos integrantes del grupo étnico saben a ciencia cierta cuáles son los derechos fundamentales a los que tienen derechos y como pueden defenderse ante los entes de control como es el caso de la ONU, especialmente faltas tales a los derechos como la cometida por la Corte Internacional de Justicia en la vulneración de los derechos a los raizales.   
El problema expuesto por el pueblo raizal es que en la disputa de territorio marítimo nunca se les tomo en cuenta, la decisión que tomo la Corte se basó solo en un pleito de dos Estados ordinarios sin contar con el grupo raizal que por más de cuatro siglos ha habitado el archipiélago y que se fundamenta en uno solo con su territorio. Los derechos fundamentales que aquí se están vulnerando podrían ser reconocidos por todos los raizales y así defender sus intereses como grupo étnico.     
Ahora bien, es preciso enfocar el estudio de los Derechos Humanos y la memoria histórica a las aulas de clase, para construir una sociedad isleña reflexiva y consciente comenzando por las mentes jóvenes de las islas; se debe pensar en el contexto histórico del Archipiélago marcado por una continua violación a los derechos étnicos y territoriales del pueblo raizal; hechos que ponen en entredicho los Derechos Humanos si recordamos que son estos los que posibilitan la construcción de la democracia y los que garantizan los derechos colectivos de los grupos étnicos e individuales de sus integrantes, cuando quiera que se vean amenazados o vulnerados demandando de los entes estatales, la oportuna y adecuada atención a las problemáticas de las comunidades isleñas que tradicionalmente han sido invisibilizados y marginados; condiciones que han expuesto debilidades manifiestas y altos grados de vulnerabilidad para los isleños.
Escrito por:
Escrito por: Carmen Simancas Romero 
Licenciada en Filosofía 
Maestrante en Educación y DDHH
Docente Colegio Luis Amigó / Asistente Observatorio de Procesos Sociales Unal 
http://losderechosdelasmujeresencolombia.blogspot.com/

WEBGRAFÍA

¿San Andrés a la Deriva?



¿SAN ANDRÉS A LA DERIVA? 



Estimados lectores presento a ustedes un vídeo de la grave situación en la isla de San Andrés en materia de Derechos Humanos, desarrollado en el tercer semestre de la Maestría en Educación de la Universidad Católica del Oriente. 

También lo pueden observar en mi canal  Carmen Elena Simancas Romero


PEDAGOGÍA Y LA DIDÁCTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS DESDE LA ALTERIDAD Y LAS TRADICIONES LATINOAMERICANAS.

PEDAGOGÍA Y LA DIDÁCTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS DESDE LA ALTERIDAD Y LAS TRADICIONES LATINOAMERICANAS.

Según la definición de  que las ciencias sociales son una denominación genérica para las disciplinas o campos de saber que reclaman para sí mismas la condición de ciencias, que analizan y tratan distintos aspectos de los grupos sociales y los seres humanos en sociedad, ocupándose tanto de sus manifestaciones materiales como de las inmateriales. En su artículo el argentino Isabelino A. Siede, expresa que dichas ciencias deben ser adecuadas para que transversalmente se eduque en derechos humanos y su enseñanza en las instituciones educativas contribuya a transformar los procesos de discriminación y rechazo presentes en la sociedad.

La educación en derechos humanos ha de darse en todos los niveles educativos de un modo interdisciplinar. La educación y enseñanza en estos derechos habitualmente se considera como un contenido transversal que ha de impregnar el currículo escolar. Es cierto que la transversalidad se presenta como un medio adecuado para introducir esta educación en el curriculum. Sin embargo, la experiencia demuestra que las áreas transversales no son abordadas como se debiera. Ante esta situación, habría que buscar otras alternativas o métodos complementarios. Una posibilidad podría ser incluir la educación en derechos humanos en una asignatura específica. La existencia de una asignatura no impediría el tratamiento transversal de los derechos humanos en las demás materias. Otra alternativa sería constituir en la escuela un departamento de derechos humanos que coordinase y procurase el desarrollo y aplicación transversal de los derechos en el currículo escolar.
La educación en derechos humanos es un medio idóneo para contribuir al desarrollo pleno de la personalidad. Aunque no se puede hablar de personas educadas en los derechos humanos hasta que estos son vida en la conducta personal, es cierto que su realización también depende de la existencia de un clima político e institucional favorable al respeto y promoción de los derechos humanos. A este respecto, las Naciones Unidas desempeñan un papel relevante, ya que velan por la promoción y protección de lo humano en el mundo. Aunque se viertan multitud de críticas sobre estos organismos, y contando con las limitaciones de su actuación, lo cierto es que su labor tiene un gran valor.
Los textos internacionales de derechos humanos son un instrumento creado para reconocer, proteger y promover el respeto y cumplimiento universal de los derechos humanos. La Declaración y todo el sistema internacional de protección de los derechos humanos son un referente útil del que partir para después intentar promover más eficazmente la defensa, el respeto y el ejercicio de los derechos humanos y, en concreto, del derecho a la educación.

SOLUCIÓN A CUESTIONAMIENTOS PLANTEADOS EN LA UNIDAD 1

Características de una pedagogía en  y para los derechos humanos

En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 se reconoce el derecho a la educación como derecho humano fundamental: “Toda persona tiene derecho a la educación”[1] (art. 26.1).

Uno de los componentes del derecho a la educación es la educación en derechos humanos. Ésta es educación en sentido pleno, ya que ayuda a alcanzar el desarrollo personal en plenitud, que es el fin primordial al que se orienta la educación. En este sentido, la educación en derechos humanos viene a destacar el núcleo de la auténtica educación y por ello forma parte del derecho a la educación.

Por lo cual se destaca el siguiente cuestionamiento ¿cuáles deberán ser las características de una pedagogía en y para los Derechos Humanos?, se responde teniendo en cuenta la  propuesta de educación en derechos humanos.
En una propuesta de educación en derechos humanos en cualquier propuesta educativa se han de considerar algunas cuestiones previas tales como la noción de educación en derechos humanos y las finalidades que con esta educación se han de alcanzar. Saber qué enseñar es clave para después seleccionar los contenidos más adecuados, plantearse la metodología a emplear y seleccionar estrategias de evaluación acertadas. La reflexión sobre esta noción y finalidades también ayudan a perfilar el papel que el profesor va a desempeñar. Sin olvidar que la propuesta para educar en derechos humanos que se elabore, se pone en práctica en un clima institucional, social y político concreto.
Ahora bien pasemos al segundo cuestionamiento
¿Qué desafíos debe afrontar una educación en Derechos Humanos en una sociedad globalizada?
Vivimos en un mundo con cambios vertiginosos. El resultado de esos cambios ha producido un aumento del bienestar material y del progreso económico; un proceso de globalización que ha dado lugar a nuevas formas de estar conectados y de solucionar o acrecentar los problemas de la humanidad.
La evaluación del “estado del mundo” está dejando atrás un legado en el que se mezclan diversos factores: cientos de guerras y conflicto, pobreza, marginalidad, discriminación y racismo. Este es un momento en que los avances en el bienestar material no son suficientes para mejorar la calidad de la vida humana.
Es responsabilidad de los seres humanos, desde cualquier posición profesional, familiar, humana y moral, contribuir a cimentar las bases de una sociedad más humana, que teniendo su origen en el interior de cada persona, se proyecte en la vida cotidiana.
Los acontecimientos sociopolíticos, económicos, culturales y militares del mundo actual, evidencian una aspiración de los pueblos: la paz como forma de convivencia social.
En esa perspectiva, Colombia es una nación que está enfrentando los esquemas de violencia, de confrontación y también de desintegración social.
En el últimos cincuenta años del último siglo, el pueblo colombiano vivió en el contexto de una sociedad conflictiva y afectada por una guerra; no obstante, dentro de esas condicionantes, los distintos sectores sociales han manifestado su anhelo de paz, de armonía social, de integración y de estabilidad para lograr la sobrevivencia humana, el progreso, la consolidación de una cultura por la vida, por el trabajo, el respeto a los demás y al medio ambiente.

En consecuencia, esas manifestaciones exigen y requieren de una educación que forme los valores y los comportamientos necesarios para construir la sociedad pacífica, progresiva y democrática. Es en el contexto de esa realidad, que surge la necesidad imperiosa de impulsar una acción educativa para promover los derechos humanos y la paz, especialmente en las generaciones emergentes.
Dada la justificación anterior, los propósitos fundamentales de esta acción educativa son:
(a) Promover el respeto a los derechos humanos entre los colombianos y las colombianas que contribuyen a fortalecer las relaciones sociales de armonía, integración y respeto mutuo.
(b) Inculcar valores y comportamientos entre los colombianos y las colombianas, que les permitan reconocer la corresponsabilidad humana en la consecución de una sociedad más próspera, justa, democrática y humana, lo que implica la convivencia fraternal entre sí y de Colombia, latino américa con el mundo.
(c) Contribuir a la verdadera reunificación y reconciliación de la sociedad colombiana, a través de una educación para la paz, la cual como proceso formativo, racional y permanente, posibilite el perfeccionamiento del hombre y de la mujer, en su dimensión espiritual, social, económica, cultural y política.
La educación en derechos humanos al inicio del nuevo milenio alcanza una trascendencia de incalculable magnitud para crear una cultura nacional de éstos; ella es un desafío para que la sociedad colombiana se convenza de su importancia y de su práctica, debe educarse no sólo para conocerlos y comprenderlos, sino también para desarrollar comportamientos consecuentes con la vigencia, defensa y promoción de los valores que contienen. Se requiere por lo tanto, una educación en valores y principios, en conceptos y esencialmente en cambios de conducta.

Solucionadas las 2 preguntas anteriores, tenemos el tercer cuestionamiento, el cual es el siguiente:

¿Qué papel juega el contexto, cuando se educa en perspectiva de Derechos Humanos?

Las tendencias educativas en América Latina señalan que es necesaria una educación para la reparación y para la prevención. De acuerdo con la experiencia vivida en Colombia, ambas corrientes se vuelven complementarias.
En consecuencia, la educación para la reparación es necesaria, ya que al terminar el conflicto armado se empezaría a comprender o se intentaría hacerlo sobre lo que ha sucedido desde 1991 con la nueva constitución y las  circunstancias, conocidas durante el conflicto, exigen un proceso de reparación social, es decir, un proceso colectivo que debe involucrar a la sociedad en su conjunto, y no sólo a todos aquellos que han sido afectados por la violación de sus derechos.

Del contexto (Entorno)
En cuanto al entorno requerido para la educación de los derechos humanos se mencionan dos ámbitos:

1. Ámbito escolar:

·         Integrar la educación en materia de derechos humanos no sólo en las actividades escolares sino en todo el proceso educativo;
·         La enseñanza de los derechos humanos no carga el plan de estudios, sino que es una forma de ampliar las materias. Además de este Tratamiento transversal, los derechos humanos también pueden enseñarse como disciplina autónoma –sobre todo en secundaria- en áreas tales como la filosofía, la ciencia política, el derecho y la teología.
2. Ámbito extraescolar:

Educación en derechos humanos dentro y fuera de los programas de enseñanza, por ejemplo en la familia, en las asociaciones y en los programas de educación permanente.
En relación al valor formativo de la participación para la educación de los derechos humanos se destaca la idoneidad de fomentar:
·         La asociación y concertación entre los distintos actores. Esta educación es responsabilidad compartida de todos los miembros de la comunidad educativa: autoridades públicas, capacitadores, educandos y familias;
·         La interacción y cooperación de todos los participantes, incluidos los miembros de la sociedad civil;
·         La participación de niños, padres y maestros en las decisiones relativas a la educación (siempre según su edad, capacidad y preparación);
·         La participación escolar del niño por ejemplo mediante la creación de comunidades escolares y consejos de alumnos, la ayuda y asesoramiento entre compañeros, la intervención de los niños en proyectos ambientales locales, regionales o mundiales;
Todas estas tareas siempre han de contemplar el sentido de responsabilidad que poseen los estudiantes, ya que según su edad estas propuestas acaso pueda resultar poco acertadas. Su responsabilidad se irá estimulando requiriéndole su colaboración en diferentes tareas según lo que su edad y preparación le permitan.

La necesidad de capacitadores y capacitadoras en derechos humanos. 

La enseñanza de la sociología o de la matemática, posiblemente no implique muchos requisitos en el capacitador. La formación del Capacitador y de la Capacitadora para los Derechos Humanos en Colombia, es un compromiso que hoy vamos a plantear como desafío a las autoridades de Educación, a las Universidades, a la Procuraduría como defensor de los Derechos Humanos, y la Defensoría del pueblo  y consecuentemente también a las organizaciones de maestros, ya que la tarea educativa en Derechos Humanos no es sólo informativa, ella exige del capacitador y de la capacitadora algunos aspectos que en términos generales se exponen a continuación:
a) El capacitador y la capacitadora en derechos humanos: un ser contextualizado.
Cuando decimos que el Capacitador o la Capacitadora en Derechos Humanos es un ser contextualizado, se hace referencia a su capacidad de elaborar utopías y así mismo , a ubicarse en la realidad de la vida cotidiana.
b) El capacitador o la capacitadora en derechos humanos promueven el aprendizaje de los derechos humanos.
El Capacitador y la Capacitadora en Derechos Humanos fomentan el conocimiento, la toma de conciencia y la modificación de comportamientos en la dirección de los Derechos Humanos. En este sentido abandona la neutralidad, la percepción parcializada, y sin reparos se propone abiertamente para influir en la formación de sujetos defensores, respetuosos y promotores de los Derechos Humanos.
c) El capacitador y la capacitadora en derechos humanos transfieren y crean condiciones para la producción de saberes y conocimientos en derechos humanos.
Asume en su calidad de guía, la tarea de transferir y producir conocimientos referidos a los Derechos Humanos, ambas tareas tienen que fundamentarse en una serie de principios epistemológicos congruentes con dicho conocimiento. El conocimiento, el saber de los Derechos Humanos, necesita de la intuición, de la imaginación, de lo subjetivo, de lo cotidiano. Es un conocimiento que debe abrirse, ampliarse con la experiencia concreta individual y colectiva de los hombres y de las mujeres. Las abstracciones de los Derechos Humanos son marcos referenciales con carácter normativo que obligan y comprometen, pero que adquieren su real dimensión en la práctica particular de individuos y grupos concretos.
El capacitador debe trabajar en la toma de conciencia de los derechos humanos, la que se facilita a través de un proceso educativo, desarrollando en el educando una capacidad crítica y reflexiva cuando se han irrespetado o violado sus derechos y los de los demás.
d) El capacitador y la capacitadora en derechos humanos:, creadores de condiciones para la práctica de los derechos humanos.
La tarea del capacitador en y para los Derechos Humanos no se agota en la transferencia y producción de conocimientos, ni tampoco en la toma de conciencia.
En Derechos Humanos, en forma especial, es capital aprender a actuar y a comportarse en la defensa de la promoción y vigencia de los derechos propios y el de los demás. Estos comportamientos no surgen de manera espontánea, sino que hay necesidades de practicarlos. Por consiguiente, el capacitador y la capacitadora en forma deliberada tienen que crear las condiciones para que se
produzca dicha práctica.

Queda por resolver la siguiente cuestión:

¿Cómo otro mundo es posible en perspectiva de la educación en derechos humanos?

En primer lugar, la principal responsabilidad es cambiarnos a nosotros mismos, para asegurar un futuro mejor para la humanidad.
Hoy en día se cuenta con la información y los instrumentos necesarios para vivir un mundo más igualitario, un mundo con justicia social y respeto por los derechos humanos, un mundo que beneficie a todos y todas.
En segundo lugar, escuchar teniendo plena conciencia de la magnitud de la ignorancia humana. El estar deseosos de escuchar nuevas voces, no sólo de las personas que han recibido educación, o que se denominan maestros, de los expertos o sabios, sino también de las personas que forman parte de lo que llamamos sociedad, es decir, los hombres y mujeres que viven en las ciudades o en las villas, en los caseríos, en las islas y hasta en el lugar más humilde de las naciones.
En tercer lugar, es necesario elegir líderes que se caractericen por su vocación de servicio, que entiendan que los valores compartidos son el aglutinante que unirá al mundo en lugar de las vinculaciones materiales, que entiendan que la sabiduría no reside en las personas con educación, en los especialistas y en los técnicos; sino en los corazones y en la mente de la gente conocida y desconocida, poderosa y sin poder
En cuarto lugar, es imprescindible la tarea de la transformación interior, que es tan personal como colectiva, y es en el ámbito personal donde se manifestará el cambio.
Es a partir de este imaginario de la sociedad donde nace la necesidad de plantear algunas directrices que faciliten una educación que dignifique al ser humano, esa es la educación en derechos humanos.

CONCLUSIONES.
Los tratados en derechos humanos permiten plantear una serie de situaciones que ilustran el panorama actual que sigue el proceso de enseñanza-aprendizaje de los derechos humanos y de los estudiantes en cualquier nivel educativo. De esta manera, a partir de los hallazgos encontrados se pueden discutir algunas cuestiones relevantes para la enseñanza de dichas temáticas en el nivel de educación básica. Respecto el análisis curricular, a pesar de que en los planes y programas de educación se plantea como eje rector de los contenidos cívicos, el conocimiento y comprensión de los derechos y deberes a lo largo de toda la educación básica, no se contemplan los derechos humanos como contenidos prioritarios de enseñanza, pues sólo se trabajan de forma muy general en algunas unidades temáticas en el área de conocimiento del medio en primero y segundo año, y civismo de tercero a sexto año, siendo en los primeros grados de primaria en donde se abordan los derechos de los niños (primero a cuarto año) y en los grados siguientes se comienzan a abordar nociones básicas sobre derechos humanos.

Cabe destacar que las dificultades en el aprendizaje de los derechos, señalan la necesidad de promover el conocimiento previo sobre estas temáticas en el hogar y desde grados anteriores a la primaria, ligado a situaciones cotidianas que le permitan al niño aplicar lo comprendido en otro contexto como lo es la escuela. Esto permitiría un desarrollo sistemático de los derechos.

Finalmente, se requiere un esfuerzo por manifestar la necesidad de impulsar una cultura de respeto y compromiso a los derechos humanos, así como a la práctica de valores sociales, por lo que pone en consideración importantes cuestionamientos para la reflexión conjunta del contexto escolar, familiar y social.


Escrito por: Carmen Simancas Romero 
Licenciada en Filosofía 
Maestrante en Educación y DDHH
Docente Colegio Luis Amigó / Asistente Observatorio de Procesos Sociales Unal 
http://losderechosdelasmujeresencolombia.blogspot.com/

Fuentes bibliográficas y de internet


Altarejos, f.; naval, c.: "virtualidad formativa de los derechos humanos: la educación cívica", revista española de pedagogía, 211 (1998), pp. 511-527.

Asamblea general: decenio de las naciones unidas para la educación en la esfera de los derechos humanos, 1995-2004, resolución aprobada en relación con el informe de la tercera comisión (a/49/610/add.2), naciones unidas, 1994.

Asamblea general: decenio de las naciones unidas para la educación en la esfera de los derechos humanos, 1995-2004, y actividades de información pública en la esfera de los derechos humanos. Naciones unidas, 1998 (a/53/313), 1999 (a/54/399) y 2001 (a/56/271).

Fernández, a. (ed.): hacia una cultura de los derechos humanos: un manual alternativo de los derechos fundamentales y del derecho a la educación. Ginebra, universidad de verano de derechos humanos y del derecho a la educación, 2000.

http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/23926/1/bol3_isabelino_siede.pdf el aporte de las ciencias sociales a la educación en la paz y los derechos humanos. Isabelino Siede.


http://www.monografias.com/trabajos6/tenpe/tenpe.shtml tendencias pedagógicas contemporáneas.

http://www.innovemosdoc.cl/educacion_patrimonio/innovacion/pedagogia_afirmacion_cultural.pdf La pedagogía de la afirmación cultural en la escuela normal superior indígena de Uribía.





[1] Artículo 26.1.

LA PEDAGOGÍA POR UNA CULTURA EN DERECHOS HUMANOS


LA PEDAGOGÍA POR UNA CULTURA EN DERECHOS HUMANOS


En los derechos humanos la globalización ha significado una terrible embestida en el plano de la vida y de las ideas. El derecho a la vida se convierte en un juego de palabras con la masacre cotidiana de millares de seres humanos que padecen víctimas del hambre y las enfermedades que irrumpen con la desnutrición. Los derechos sociales, económicos y culturales son palabras sin vida por la exclusión que produce la globalización de la miseria imperante: no hay salud, empleo, trabajo, seguridad social y vivienda porque la producción se desvinculo del empleo y la gente no se requiere, además el Estado se convirtió en servidor de las corporaciones multinacionales y sus funciones se reducen cada vez más. Los acuerdos internacionales se han convertido en un mecanismo eficaz utilizado por las corporaciones multinacionales para elevar sus beneficios con base en el empobrecimiento y el destrozo de las comunidades.

Las reglas supranacionales que adoptan en estos acuerdos les permiten fortalecer el poder de las empresas por sobre la capacidad de los gobiernos de realizar políticas sociales, eliminar  o recortar logros laborales y derechos básicos de las comunidades.  El nuevo rol del Estado es de tipo neo regulador y eficientista que cambia la relación entre economía y política: del papel predominante del Estado en la economía y de mayor incidencia estatal en las políticas de desarrollo, se pasa a una mayor influencia del sector privado, del mercado y de la financiación externa. Aunque también se pueden describir facetas positivas de los estados democráticos.
                                                                                      
Los estados democráticos se fundamentan en los principios del liberalismo político, en el respeto de los derechos cívicos y en la valoración, cada vez más universal, de los derechos humanos.


Tal como lo dicta la Declaración Universal de los DDHH, en el numeral 3 del Artículo 21

La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes.

Esta condición establece una relación de correspondencia: El respeto a los derechos humanos es una obligación de la democracia y la democracia es una condición de los derechos humanos.

La democracia es, antes que nada y sobre todo, un ideal.  Sin una tendencia idealista una democracia no nace, y si nace, se debilita rápidamente. Más que cualquier otro régimen político, la democracia va contra la corriente, contra las leyes inerciales que gobiernan los grupos humanos. Las monocracias, las autocracias, las dictaduras son fáciles, nos caen encima solas; las democracias son difíciles, tienen que ser promovidas y creídas. (Sartori, 1991,p. 10.)

En este sentido, los derechos humanos se asimilan a las democracias; son difíciles, tienen que ser promovidos y creídos. Por tanto, se anota que Colombia se ha caracterizado por ser una de las democracias más duraderas del continente, pero a la vez por contar con la guerrilla más antigua de Latinoamérica. Así mismo, las condiciones estratégicas del país han propiciado la conformación de diferentes agrupaciones armadas al margen de la ley: El paramilitarismo, los ejércitos del narcotráfico, los grupos de autodefensas, las pandillas y demás agrupaciones violentas, que han “justificado” la permanente violación a los derechos humanos.

Abordar el tema de los Derechos Humanos en la actualidad más que una exigencia se convierte en una necesidad, las constantes violaciones de los DDHH, las acciones bélicas, el conflicto armado y el desplazamiento forzado, entre otras formas de transgresión a la sociedad; no sólo deben quedarse en el estudio y el reconocimiento estatal de estas acciones, así como tampoco el deber de acogerse a la sola protección y defensa de éstos ; sino que se debe actuar en un proceso ético de educación hacia los Derechos Humanos. 
                                                                                                   
Desde aquí se hace necesario el reconocimiento de la escuela como formadora de la nación y de sus pobladores, considerando que esta institución es el espacio ideal para cumplir con la labor que hoy se hace ineludible; es así, que el educar a cada uno de los futuros ciudadanos en la promoción de los DDHH debe asimilarse como una manera de vivir y no

Sólo como una manera de resolver conflictos. Es allí en donde la academia se convierte  indudablemente en la fortaleza de los valores, después de la familia. De tal forma, la educación a los Derechos Humanos es el afianzamiento de los valores y la trasmisión de ésta como práctica y como cultura del hombre.    

Es preciso enfocar el estudio de los Derechos Humanos a las aulas de clase, a construir una sociedad reflexiva y consciente comenzando por las mentes jóvenes de la nación;  se debe pensar en el contexto histórico de Colombia marcado por barbaries y acciones aborrecibles como sociedad; hechos que ponen en entredicho los Derechos Humanos si recordamos que son estos los que posibilitan la construcción de la democracia y la búsqueda de la paz. 

Considerando entonces que la sociedad se forma desde la educación en las escuelas y todo aspecto formal de conocimiento parte de ellas; se le debe dar el debido respaldo a las instituciones como formadoras de la nación en valores  no sólo aplicados a la norma y formalidades de conducta sino conduciéndolos a la educación, enseñanza y vivencia en el diario cotidiano de los valores que promueven los Derechos Humanos.

Finalmente, la estimulación de la educación para el ejercicio de los Derechos Humanos, contribuye al desarrollo de la educación formal y del desarrollo de los habitantes de una Nación; razón por la cual, en el contexto nacional se observa la implementación y promoción de los programas para la educación de los Derechos Humanos (Eduderechos) del Ministerio de Educación Nacional de Colombia, el cual busca  desde la conciencia de la educación, proyectos pedagógicos escolares concordantes con el propósito del mejoramiento de la calidad educativa. Lo cual solo es posible a través de una continua transformación del ambiente del aprendizaje mediante procesos pedagógicos que estimulen en los jóvenes competencias ciudadanas para constituirse como sujetos activos en derechos.  Todo esto evidencia la exigencia y la actual  demanda de competencias educativas de calidad basadas en enfoques de Derechos Humanos. 

No sobra anotar una reflexión que más adelante se reitera: No es sólo la acción la que establece la violación a los derechos humanos, sino la omisión de los actores responsables de la guarda y protección de los mismos. En este punto de referencia se detalla la obra de Paulo Freire y la visión sobre la educación y su insistencia hacia la práctica de una libertad,  la educación de las masas y su incidencia en los países en desarrollo y la tan evidente globalización, pero igualmente insiste en la educación que se libera de todo rasgo inalienable, una fuerza que posibilite hacia el cambio y que sea el impulso de esta libertad.  Freire reconoce a la educación como generadora de una verdadera sociedad humana y en la que ningún hombre este excluido de ella.  Desde este punto su  método, según el cual todo proceso educativo debe partir de la realidad que rodea a cada individuo, desde la cual no se postulan modelos de adaptación ni transición de la sociedad, sino modelos de ruptura, de continuos cambios al ser subjetivos y de trasformación total.

Si bien es cierto que la educación en DDHH no resuelve las problemáticas de las comunidades, también es cierto que, en la medida en que se logre que una comunidad llegue a buenos niveles de apropiación sobre los mismos, se estará contribuyendo a la resolución de esas problemáticas. Pero hay que tener claro que debe ser un proceso de amplia cobertura. De allí que Freire reconozca que la tarea de educar se hace autentica en la medida en que se procure una integración del individuo a la realidad  nacional e individual, A medida de que se pierde el miedo a la libertad, a ser libres en derechos, la tarea aquí del educador es la de un artista formador que crea no sólo un mundo para el educando sino que
elabora un proceso de recreación, de búsqueda, de independencia y a la vez de solidaridad con el otro.  

La problemática social que genera la violencia en los estudiantes se debe abordar de manera que se generen espacios (bien sean de diálogo, de debate, de análisis, de crítica y de reflexión) para resolverla. Cuando esto se logre, se lograrán personas que, frente a las situaciones que les presente la vida, podrán proponer espacios similares para resolverlas.

Se puede suponer que una de las causas predominantes del conflicto social está enmarcada en la ignorancia, pero especialmente en la ignorancia sobre los derechos y los deberes de las personas con las personas, es decir de la responsabilidad social que a cada una de las personas atañe. Por esto, es innegable la necesidad de que el pueblo colombiano supere esa ignorancia y empiece a conocer y a manejar este conocimiento enfatizándolo en los derechos humanos, logrando la apropiación de los mismos, no sólo para hacerlos valer sino, también, para que inicie un reconocimiento de respeto por el otro, desde todo punto de vista.

Debe ser claro, entonces, entender que la educación sobre los derechos humanos es imprescindible desde la escuela, para que se dé la promoción y el respeto de los mismos, pues en el momento en que las personas llegan a conocer, entender y apropiarse de sus derechos y de los deberes que conllevan dichos derechos, así mismo sabrán exigirlos y, seguramente, lucharán por difundirlos y defenderlos.

En este abordaje de las responsabilidades, como docentes, frente a la enseñanza, difusión y vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ante el desconocimiento de los procesos que se adelantan para afrontar esta responsabilidad, insumo que se convierte en básico para la formulación de cualquier tipo de proyecto que pretenda atender las necesidades en el proceso de enseñanza y difusión de los DDHH, se convierte en prioritario establecer metodologías formales para el desarrollo de estas tareas.

Se supone que los docentes, por su calidad de profesionales de la educación, deben tener claros los conceptos que se manejan alrededor de los DDHH, pero la realidad que se ha encontrado en algunas indagaciones, es bien distinta. De la misma manera, teniendo en cuenta los planes de estudio aprobados por el Ministerio de Educación Nacional MEN, así como el Artículo 41 de la Constitución Política de Colombia, se podría suponer que los estudiantes, al terminar sus estudios deberían tener una formación básica en DDHH, pero tampoco es así, salvo en contadas excepciones.

En buena parte, se puede suponer que estas deficiencias están causadas porque, aparentemente, no se enseñan los Derechos Humanos en las aulas y, en las pocas que se estén enseñando, no se cuentan con las metodologías y herramientas adecuadas para esta enseñanza. En la medida en que se pueda establecer y socializar la relación de los currículos de la educación en  Derechos Humanos y con la normatividad que los rige, se podrán establecer los lineamientos para dar cumplimiento a la misma y para construir herramientas y estrategias para la enseñanza, difusión y vigencia de la Declaración Universal en nuestra localidad.

La defensa de los derechos humanos se ha limitado, en la mayoría de escenarios, a las denuncias en contra de su vulneración, pero hoy se vislumbra la necesidad de trabajar con miras a la formación de sujetos de derecho, por lo tanto es pertinente un proyecto que entrelace currículo y derechos humanos involucrando activamente a los diferentes actores del proceso educativo. Logrado esto, se puede garantizar uno de los fundamentos para el logro de un proceso: su permanencia en el tiempo.

Es imprescindible que este individuo se reconozca como un sujeto de derechos y reconozca, a su vez, los derechos de los demás. De esta manera, cuando se logre que una comunidad se reconozca a sí misma, y a sus individuos, como sujetos de derechos, difícilmente permitirá que otros actores, individuales o colectivos, como el gobierno, los gobernantes y los grupos marginales, los desconozcan o vulneren.


Así mismo, para lograr que un proceso de educación en DDHH sea efectivo, se debe lograr que todos los docentes, educadores y personal relacionado con la educación, obtengan la formación y la información, necesarios para lograr los constructos precisos en esta tarea.

Teniendo en cuenta que son éstas el espacio preciso para lograr permanencia, no hay que obviar que para lograr una sana interacción en el escenario de la escuela, se hace ineludible el reconocimiento de los derechos desde todos los actores de la misma. En el momento en que directivos, docentes y educandos reconozcan los derechos -humanos, constitucionales, del niño…-estarán reconociendo a sus interlocutores como sujetos de derechos, y es a partir de allí desde donde se podrá propiciar el respeto de ambos; actores y derechos.
                                                              
Escrito por: Carmen Simancas Romero 
Licenciada en Filosofía
Maestrante en Educación y DDHH
Docente Colegio Luis Amigó / Asistente Observatorio de Procesos Sociales Unal 
http://losderechosdelasmujeresencolombia.blogspot.com/


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